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Mayte Martín regresa a Sevilla, al Lope de Vega, con su nuevo disco ‘Tempo Rubato’, colgando el cartel de No Hay Billetes. Nico Salas |
Mayte Martín regresa a Sevilla para ofrecer un concierto, el 14 de febrero, en el Lope de Vega para el que ya “No hay billetes”. La artista conversó con Viva Sevilla.
Qué tiene o tendrá de
novedoso ese “Tempo Rubato” en comparación con sus anteriores trabajos
discográficos?
En realidad, el nacimiento de “tempo
rubato” como concepto es anterior al de casi todos mis otros proyectos, solo
que el repertorio se ha ido construyendo con el transcurso de la vida y es
ahora cuando lo siento completado. Se trata de mi diario amoroso, del registro
sonoro de mis vivencias, pero el concepto, el sonido y la formación los tuve
claros desde el inicio.
Este es el único de todos mis
proyectos construido tomando como columna vertebral un quinteto de cuerda y,
sin lugar a dudas, es el más personal de todos mis proyectos porque cuenta mis
historias, está hecho de vivencias propias que en su momento se convirtieron en
canciones sin querer ser nada, solo el resultado de una
íntima necesidad de drenar el alma.
Ha colaborado con genios de
la talla de Tete Montoliu o cantantes tan prodigiosas como Omara Portuondo. ¿Qué
recuerdos le quedan de esos encuentros?
Me
queda la sensación preciosa de que ambos encuentros han sido un regalo de la
vida. Algo que ha ocurrido para nada, sin un fin concreto, de forma espontánea
y natural, que es como las cosas del arte tienen valor. Han sido gestos
hermosos en los que no han intervenido intereses económicos ni estrategias
comerciales. Creo que así deberían ser las colaboraciones entre artistas:
relaciones amorosas, en vez de esa búsqueda fría de que el artista de moda
colabore en tu proyecto para darte más visibilidad o vender más discos.
El hecho de utilizar un
cuarteto de cuerda en su nuevo trabajo significa un paso más en la evolución
del flamenco? ¿Y de su música?
Tempo
rubato no representa ningún paso en la evolución del flamenco porque no es
flamenco, pero lleva construyéndose veinte años, por lo tanto, ha convivido con
todos mis demás proyectos y seguro en mi forma de tratar el flamenco haya
influido, igual que mis boleros o cualquier otra música de las que me roban el
alma.
Si
escuchas todo tipo de música y destilas natural e inteligentemente lo que
escuchas, eso acaba formando parte de todo lo que haces y enriqueciéndolo. Eso sí,
lo enriqueces siempre que el acto creativo no sea forzado y el ego no te impida
poner la creatividad al servicio de la creación ajena, de lo ya creado, aquello
que superó el paso del tiempo y ya era palabra de dios antes de que tú
nacieras.las distintas músicas no deben perder nunca su idiosincrasia, aquello
que las define y las hace ser lo que son y tener la carga emocional que las hace
únicas. Si no es así, en vez de crear estás destruyendo, contribuyendo a su
deterioro.
Tempo
rubato significa un paso más en mi música, sin duda, porque con cada sonido
nuevo que incorporas a tu sentir y a tu paisaje, creces; cada uno provoca en ti
reacciones y emociones distintas que ensanchan tu capacidad de emocionarte y
reinventarte, tu lenguaje y tus posibilidades de expresarte.
Este espectáculo está teñido del
sentir flamenco que me habita desde antes de tener uso de razón, pero son
baladas, canciones de amor con destellos de todas las músicas que me han
configurado como músico y que me han conmovido, entre las que está, por
supuesto, y de forma muy significativa, el flamenco.
No es la primera vez que
actúa en Sevilla. ¿Cómo se portó el público sevillano con usted en sus últimas
apariciones en la ciudad y qué recibimiento espera en esta nueva visita a la
ciudad?
El público sevillano es muy cálido.
Pero mi público es maravilloso siempre. En todas partes. En cada lugar tienen
una forma distinta de expresar su entusiasmo, pero me siento muy agradecida y
feliz porque tengo un público fiel y precioso allí donde voy.
Cómo ha influido en su
carrera el hecho de haber hecho pública su condición sexual?
No
tengo ni idea. Pero prefiero no saberlo. Me echaría a llorar si tuviese la
certeza de que, en pleno siglo veinte, importa la condición sexual de un
artista en vez de su aportación y la verdad con que transita el mundo. tampoco
me planteé jamás si iba a influir o no, sencillamente porque nunca fue para mí
una opción ocultarla.
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