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Creada por un vasco y un catalán, incluso llegó a convivir con la Semana Santa. Nico Salas |
No hay
dudas de que la Feria de Abril de Sevilla traspasa fronteras y es archiconocida
en gran parte del globo, pero esta original y más que centenaria celebración
tiene algunas curiosidades que ni siquiera algunos sevillanos conocen.
La
primera de ellas tiene que ver con su origen y fundadores. Curiosamente
tuvieron que ser un vasco, José María Ybarra y un catalán, Narciso Bonaplata,
quienes la fundaran, inicialmente como feria ganadera.
Estos
dos personajes, dos hombres de negocios que solían viajar por toda España,
quedaron prendados, en uno de esos viajes, por la belleza de Sevilla y la
bondad de su clima y en 1846 decidieron inaugurar la que sería primera edición
de la Feria. Con el paso de los años, aunque ya sin el ganado como protagonista,
la celebración evolucionó y se transformó en lo que ahora conocemos como la
mejor Feria del mundo.
A pesar
de ser una fiesta eminentemente laica, la religión, aunque no de manera
protagónica, también ha estado presente. Hubo una época en la que la Feria
coincidía con la Semana Santa. Pero el crecimiento y auge de esta hizo que se
retrasara la Feria. Algunos años y, dependiendo de las fechas de la Semana
Santa, la Feria se ha celebrado, total o parcialmente, en el mes de mayo.
En
temas políticos es realmente curioso lo que ocurrió en 1931. Ese año, la
celebración tenía que arrancar solo tres días después de proclamarse la Segunda
República y tuvo que hacerse un trabajo de intendencia y protocolo realmente
llamativo. Así, hubo que cambiar, en tiempo record, todas las banderas “rojigualdas”
tradicionales por la tricolor republicana, circunstancia que hizo trabajar de
lo lindo a funcionaros y trabajadores municipales de la época, además de algún
que otro voluntario.
Una de
las ferias más tristemente recordadas fue la de 1990, por no poder celebrarse
el tradicional paseo diario de caballistas y carruajes. La razón fue la
epidemia de peste equina, que golpeo sin piedad a miles de animales y cuyos
efectos se hicieron sentir en El Real, ya que era totalmente imposible el
traslado de caballos desde cualquier punto.
Los
sevillanos siempre han sido tradicionalmente reacios a grandes cambios en la
Feria, por lo que los traslados han sido muy criticados históricamente. Sobre
todo el que llevo a la Feria desde el Prado de San Sebastián a su ubicación
actual en el barrio de Los Remedios.
Muchos
pensaban que se atacaba el tipismo sevillano de la feria si se trasladaba a un
barrio. El tiempo acabó quitándoles la razón ya que, como se ha demostrado
repetidamente, la feria evoluciona con los tiempos y son los sevillanos quienes
van administrando los tipismos para adaptarlos a los nuevos tiempos. Prueba de
ello es el cambio de los días de duración y del tradicional “Lunes del
Pescaito” al sábado, que poco a poco va contando con la aprobación
incuestionable de la gran mayoría de los sevillanos. Juan Espadas, Alcalde de
Sevilla, lo dejo claro el pasado miércoles en los micrófonos de Radio Sevilla.
En
palabras del recientemente desaparecido escritor, periodista e historiador
Nicolas Salas; “la Feria la viven los sevillanos de cada época de acuerdo con
su idiosincrasia temporal, manteniendo las raíces básicas, pero adaptándolas a
las nuevas circunstancias sociológicas. Pongo como ejemplos incuestionables la
evolución de los vestidos femeninos y masculinos, los cambios en los horarios
del paseo de caballos y las músicas. De manera que la Feria actual es
esencialmente la misma en sus raíces que las del siglo XIX, pero distinta en
sus formas etnográficas”.
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